– ARRIAGA, A – Entre la obra y el público: educación museística e interpretación de las obras de arte.

  • Todavía hoy existen centros que no ofrecen apenas materiales de interpretación ni recursos de aprendizaje estructurados para los visitantes.
  • Aludiendo a dos argumentos diferentes. El primer argumento está relacionado con la opinión de que las obras hablan por sí mismas.
  • El segundo argumento tiene que ver con la opinión de que el museo debe de ser un lugar de erudición, de creación de conocimiento experto, dirigido a connaisseurs.
  • Tendencias interpretativas en educación museística.
    • Modelo tradicional: esencialismo, autoridad y transmisión.
      • La tendencia interpretativa más tradicional, parte de la idea de que la obra es portadora de uno o varios mensajes o “verdades” que un método adecuado logrará “desvelar”.
      • Todo acto de interpretación suele quedar reducido a la recepción acrítica de los significados ya legitimados, normalmente el discurso del especialista o la “verdadera” voz generadora de conocimiento, el comisario, el experto. No suele haber espacio para interpretaciones. Las visitas guiadas, son de carácter transmisor; el visitante adopta un rol pasivo.
      • Las prácticas educativas criticadas por mantener una idea elitista del museo y por legitimar y transmitir como neutro e imparcial un conocimiento, unas interpretaciones donde subyace la ideología hegemónica.
  • La “interpretación auto-expresiva” como reacción.
    • Han buscado la participación del espectador a través de preguntas que se han convertido en las protagonistas de las actividades. Preguntas tras las cuales se escinde a menudo la idea de que la mejor interpretación es la que hace el individuo, sin “manipulación” y sin información dada/recibida, “tenga esta interpretación que ver o no con el mensaje(s) de la exposición” (Meszaros, 2007 a:17).
    • La obra no tiene una esencia, un mensaje, y por ello, no se pone límites a la interpretación y se celebra la “no intervención del educador”. Las obras y las exposiciones de han quedado como una simple excusa para dialogar o para introducir algún conocimiento sobre algo que la obra de arte puede ayudar a justificar.
    • Si los educadores no ofrecemos recursos, información, mediación, probablemente no hagamos más que reducir y empobrecer la posibilidad de los espectadores de producir interpretaciones personales.

 

  • Buscando un camino intermedio: hacia una interpretación crítica.
    • Desde mi punto de vista en los museos deberíamos desarrollar prácticas educativas que enfaticen la crítica y el desarrollo del pensamiento crítico como objetivo.
    • Dejar de concebir la obra como un producto cerrado que encierra uno o varios mensajes y concebirla como un condensado de experiencia “como cruce de deseos, fantasías, biografías, concepciones, significados, fracasos…” (Imanol Aguirre). Concebir la obra, por lo tanto, como un condensado de significados diversos y cambiantes, que si bien no están en la obra como “esencia”, han ido creándose en torno a ella.
    • Las asociaciones personales deben ser la base desde la que explorar la obra de arte, “pero deben también ser cuestionadas y ampliadas si quieren convertirse en algo más que meras asociaciones”. (Charman, 2006:57)
    • Debemos hacer propuestas que problematicen la obra y sitúen al visitante en un debate sobre los diversos significados a los que la obra ha dado pie y el modo en que esos significados y los que el propio visitante crea, son construidos por un contexto cultural determinado. Puesto que será el conocimiento crítico de estos significados el que permita a los espectadores construir sus propias interpretaciones y experiencias con la obra de manera consciente, crítica y rica.

4 comments

  1. “Si los educadores no ofrecemos recursos, información, mediación, probablemente no hagamos más que reducir y empobrecer la posibilidad de los espectadores de producir interpretaciones personales.”

    Siempre suele darse algo de información para que el visitante pueda manejar conceptos nuevos y generar así nuevas asociaciones. A mí tampoco me parece correcto dejar al espectador a la deriva puesto que puede llegar a perder sentido la visita al museo.

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