LÓPEZ, E & KIVATINETZ, M – Estrategias de pensamiento visual: ¿Método innovador o efecto placebo para nuestros museos?

  • Método educativo conocido como “Estrategias de Pensamiento Visual” surgido en Estados Unidos hace más de veinte años.
  • “El propósito de la educación es enseñar a los estudiantes cómo pensar, no qué pensar” (J.Dewey)

  • Preparación el viaje. Introducción.
    • En la actualidad a los museos se les pide una implicación directa de la sociedad y por ello, han de enfocarse hacia diferentes públicos y trabajar de manera que todos los visitantes puedan encontrar en ellos no sólo un lugar para el disfrute estético, sino también un hueco donde aprender sobre sí mismos, sobre los demás y donde se les autorice a generar e intercambiar visiones críticas y contrahegemónicas (Padró, 2005).
    • En vez de aprender sobre arte, consiste en utilizar el arte para aprender. (…) utilizamos una metodología adecuada para cada tipo de usuario, basada en la participación, el diálogo, descubrimiento, descripción discusión, para facilitar tanto la comprensión como el disfrute de la obra de arte.
    • Institución en la que inicialmente se originó (el Museum of Modern Art de Nueva York).
    • Nuestro posicionamiento epistemológico se distancia de las narrativas formalista, disciplinaria, experiencial y comunicativa de la educación en el museo; situándonos así en una narrativa de crítica cultural desde la que se entienden los objetos como portadores de múltiples significados y donde la educación favorece una visión relacional y culturalista de los contenidos del museo, así como aspira a un tratamiento interpretativo polivocal del mismo. De este modo, concebimos una educación museística basada en la pregunta, la indagación y preocupada por difundir una nueva noción de museo como zona de controversia y contestación (Padró, 2005).

  • Una larga trayectoria: miradas a rutas anteriores.
    • Este método fue propuesto por el MOMA de Nueva York, gracias a las ideas de la psicóloga cognitiva Abigail Housen y al entonces responsable de educación en este museo, Philip Yenawine.
    • El “Visual Thinking Curriculum”, se podría asociar con el constructivismo piagetiano, ya que es un método que no presta atención a los contenidos (lo que se aprende), sino sobre todo a los procesos del funcionamiento cognitivo (Coll y Gómez, 1995). Según Piaget y sus seguidores, el proceso de construcción del conocimiento es sobre todo de orden interno e individual. Entonces a la hora de acercarnos a métodos educativos elaborados desde esta postura teórica, como V.T.S., podemos encontrarnos con varios inconvenientes: en primer lugar, la enseñanza que se plantea prioriza que los educandos construyan estructuras de pensamiento que, supuestamente, les permitirán comprender todo tipo de contenidos. En segundo lugar, el conocimiento se construye a través de un proceso de descubrimiento autónomo, derivado de la relación de cada sujeto epistemológico con el entorno inmediato pero sin prestar atención a la interacción social, lo que da a entender que los individuos generan conocimientos desde sí mismos olvidándose de los factores externos que influyen esta construcción . De este modo, uno de los principales problemas que presenta V.T.S. es que no considera el componente sociocultural y contextual de la construcción del conocimiento.  Una de sus contribuciones esenciales – que métodos como V.T.S. no tienen en cuenta- es la de concebir al sujeto como un ser eminentemente social y al conocimiento mismo como un producto social.
    • V.T.S. da más importancia al hecho de establecer un diálogo que a los propios contenidos del mismo.
    • “Habrá momentos en que (el profesor) piense que un comentario está equivocado, pero los conceptos de correcto/incorrecto aquí no son válidos. Lo que importa es que los alumnos piensen. Es mejor (no) corregir ni apostillar (VUE,2001c)”
    • “Este proceso no está dirigido a conseguir respuestas correctas sino a establecer unas pautas útiles para pensar” (VUE, 2001c).
    • A pesar de que siempre  se establece un diálogo entre el educador y su grupo de visitantes, este dialogo utiliza normalmente la “vía socrática”, que consiste en poner a los participantes en una situación argumentativa no para aprender cómo pensar por ellos mismos, sino para llegar al lugar en el que el educador estaba inicialmente, es decir, para que consigan aprender lo que el educador tenía revisto desde el principio. Esto no permite abrir posibilidades de divergencia ni de conexiones alternativas a los participantes, convirtiendo así el proceso de razonamiento en un simulacro de lo que el pensamiento independiente y persona podría llegar a ser (Hernández, 2006).

  • Un camino que no es el único: las raíces de las estrategias del pensamiento visual.
    • “Visual Thinking Curriculum” es fruto de una revisión constructivista de la perspectiva del arte para la comprensión (art for understanding) impulsado por el grupo Zero de Harvard.
    • “Visual Thinking Curriculum”. Este método educativo está vinculado teóricamente  a la noción de desarrollo estético progresivo y se enmarca dentro de la psicología evolutiva, manteniendo una concepción de aprendizaje como un camino de progreso, haciendo pervivir así una noción moderna del conocimiento.
    • Siguiendo esta tendencia, se cree que las “Estrategias de Pensamiento Visual” incrementan en gran medida la capacidad de los estudiantes de apreciar el arte, extendiéndose a sus habilidades para hacer arte, respondiendo así al principal interés de los profesores en las escuelas.
    • Noción de “alfabetización visual” está relacionada con la idea del “arte como lenguaje” concepción que lleva a pensar que una imagen se puede leer como si de un texto se tratase.
    • “En este sentido, al V.T.S. le corresponde enseñar a leer la obra de arte. Si no aprendemos a leer, nunca podremos desarrollar nuestras capacidades como espectador y como interesados en arte””. (Yenawine,2001).

  • Herramientas en la mochila las ventajas de las estrategias del pensamiento visual.
    • No toma como punto de partida la idea de un educador transmisor que comunica el discurso del museo al público, sino que propone al educador como un mediador, un facilitador que, a través del diálogo, estimula en los participantes la capacidad de observación y de reflexión, noción de educador vinculada a la nueva museología.
    • La propuesta facilita la mejora de capacidades deductivas, especulativas y argumentativas de los alumnos.
    • “El profesor considera las aportaciones de todos los alumnos para que se sientan respaldados e indica al grupo el valor de las ideas de cada persona. (…) Como parte del proceso de adquirir un pensamiento crítico, se necesita subrayar la importancia de considerar todas las posibilidades. Hay que mantenerse abierto mientras los alumnos aportan ideas y considerar todos los comentarios igualmente válidos” (VUE. 2001c)
    • Por estas razones, consideramos que V.T.S. puede ser adecuado como un método para utilizarse en un primer contacto con el arte, ya que sin duda, estimula que todos los visitantes hablen, rompiendo con algunos mitos que encierra la idea tradicional de museo de centrarse en la contemplación de la obra en la búsqueda de una experiencia estética. Sin embargo, tras haber comentado formalmente la obra y haber satisfecho las necesidades de todos los participantes de hablar, consideramos que se deberían tratar temas candentes, polémicos y críticos.
  • Piedras en el camino: los límites de las estrategias de pensamiento visual.
    • Nos preguntamos porqué se implementan métodos que – aunque camuflados tras un aparente diálogo abierto – son unidireccionales.
    • Es importante destacar que, a pesar de que se utilice una metodología basada en la realización de múltiples preguntas, V.T.S. parte de que hay un conocimiento clave que se tiene que aprender. Por ello, a pesar de que se promueve la discusión en el grupo, siempre se incita a llegar a un consenso y a dejar claro cuál es el mensaje predeterminado que se debe asimilar.
    • Además a menudo, este mensaje tiene más que ver con las visiones que los museos fomentan del artista y con las expectativas que crean en los visitantes, que con las posibilidades de pensar en otras versiones que estos pueden aportar.
    • Por otra parte, no solo la pregunta inicial “¿Qué ves?”, sino también el resto de las cuestiones que tratan de facilitar el diálogo, priorizan el sentido de la vista, dejando de lado la posibilidad de experimentar o conocer el arte desde los otros sentidos.
    • También consideramos cuestionable de este método educativo su peculiar manera de seleccionar las obras de arte “adecuadas” para los observadores. Existe una firme resistencia a incluir en las sesiones de V.T.S. la cultura audiovisual, obviando de este modo manifestaciones artísticas a la pintura o escultura, -tales como vídeos, performances, instalaciones, publicidad, entre otros-.
  • Reflexiones al final del trayecto.
    • Por ello, a la hora de implementar V.T.S. en España no se debería olvidar su contextualización y adaptación a los intereses locales. En contraste con esta idea, Yenawine afirma que no hace falta ninguna adaptación de este método previa a su implementación en cualquier contexto.
    • Creemos que para justificar la adopción de V.T.S. e nuestros museos, se valora que a partir de él pueden desarrollarse programas educativos atractivos, que posibiliten la llegada de más público a la institución, cometido normalmente asumido por los departamentos de educación.

9 comments

  1. “Habrá momentos en que (el profesor) piense que un comentario está equivocado, pero los conceptos de correcto/incorrecto aquí no son válidos. Lo que importa es que los alumnos piensen. Es mejor (no) corregir ni apostillar (VUE,2001c)”

    Es que realmente una interpretación de una obra de arte no es correcta o incorrecta. Como señalaba el texto de Gombrich “El arte y los artistas”; “las grandes obras de arte parecen distintas cada vez que se las contempla. Parecen tan inagotables e imprevisibles como los seres humanos.”

  2. “A pesar de que siempre se establece un diálogo entre el educador y su grupo de visitantes, este dialogo utiliza normalmente la “vía socrática”, que consiste en poner a los participantes en una situación argumentativa no para aprender cómo pensar por ellos mismos, sino para llegar al lugar en el que el educador estaba inicialmente, es decir, para que consigan aprender lo que el educador tenía revisto desde el principio. Esto no permite abrir posibilidades de divergencia ni de conexiones alternativas a los participantes, convirtiendo así el proceso de razonamiento en un simulacro de lo que el pensamiento independiente y persona podría llegar a ser (Hernández, 2006).”

    Si esto es realmente así, creo que este método educativo no es útil, es un mero ensayo de lo que debiera ser. Sin embargo este método lo he usado personalmente en prácticas en uno de los Museos de Bilbao y puedo asegurar que no se guía a los participantes en el coloquio.

  3. “Siguiendo esta tendencia, se cree que las “Estrategias de Pensamiento Visual” incrementan en gran medida la capacidad de los estudiantes de apreciar el arte, extendiéndose a sus habilidades para hacer arte, respondiendo así al principal interés de los profesores en las escuelas.”

    En mi opinión esto se debe a que a raíz de esto, los alumnos comprenden el mecanismo para crear un objeto artístico y se ven capacitados para realizarlo. Además este método fomenta la reflexión individual basada en la curiosidad ( y en mi opinión la curiosidad es la llave del conocimiento).

  4. “No toma como punto de partida la idea de un educador transmisor que comunica el discurso del museo al público, sino que propone al educador como un mediador, un facilitador que, a través del diálogo, estimula en los participantes la capacidad de observación y de reflexión, noción de educador vinculada a la nueva museología.”

    El educador que lo da todo mascadito mata la curiosidad, y por lo tanto, las ganas de conocer.

  5. “Por estas razones, consideramos que V.T.S. puede ser adecuado como un método para utilizarse en un primer contacto con el arte, ya que sin duda, estimula que todos los visitantes hablen, rompiendo con algunos mitos que encierra la idea tradicional de museo de centrarse en la contemplación de la obra en la búsqueda de una experiencia estética. Sin embargo, tras haber comentado formalmente la obra y haber satisfecho las necesidades de todos los participantes de hablar, consideramos que se deberían tratar temas candentes, polémicos y críticos.”

    Estos temas, y hablo desde la experiencia, pueden tocarse si hay tiempo. Porque recordemos el escaso tiempo que se destina a la EA en el Museo, en la escuela… Y esta falta de tiempo lleva a que nunca se llegue a lo hondo del asunto.

  6. “Además a menudo, este mensaje tiene más que ver con las visiones que los museos fomentan del artista y con las expectativas que crean en los visitantes, que con las posibilidades de pensar en otras versiones que estos pueden aportar.”

    Por norma general, esto no sucede en un grupo activo. Si el grupo no participa y solamente se oye la voz del educador y algún expontáneo, evidentemente, las versiones se quedan reducidas al mínimo.

  7. “V.T.S. hace pensar que hay una verdad única en la obra que debe ser descifrada y, por tanto, no permite ningún descentramiento ni problematización, ni mucho menos establece conexión alguna con el sujeto y su mundo.

    Los participantes -sus expectativas, sus circunstancias- quedan excluidos a la hora de llevar a cabo la interpretación de la obra, ya que se entiende que esta interpretación es única y se encuentra en la propia obra y nunca en los espectadores”

    En mi opinión esto es imposible dados los argumentos expuestos anteriormente. Si el grupo participa activamente, si cada indivíduo da su opinión (y todas ellas se deben tener en consideración)… ¿Cómo es posible afirmar que se dirige a una verdad única y que no hay conexión entre el sujeto y su mundo (si sus interpretaciones se basan precisamente en ello)?

  8. “Por otra parte, no solo la pregunta inicial “¿Qué ves?”, sino también el resto de las cuestiones que tratan de facilitar el diálogo, priorizan el sentido de la vista, dejando de lado la posibilidad de experimentar o conocer el arte desde los otros sentidos.”

    Esto no es una problemática del método educativo sino de los Museos, que por medidas de conservación impiden utilizar otros sentidos como el tacto para disfrutar de las obras.

  9. “También consideramos cuestionable de este método educativo su peculiar manera de seleccionar las obras de arte “adecuadas” para los observadores. Existe una firme resistencia a incluir en las sesiones de V.T.S. la cultura audiovisual, obviando de este modo manifestaciones artísticas a la pintura o escultura, -tales como vídeos, performances, instalaciones, publicidad, entre otros-.”

    No creo que esto sea real, uno de los factores al seleccionar las obras es la disposición en el espacio, puesto que para desarrollar estas sesiones se necesita espacio para que el grupo tenga una buena visibilidad de la obra.

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